Ayudar a niñas como Esther es una parte integral de la metodología de la Escuela Mojarras de AgroAmérica. Génesis Esther es una niña de escuela Primaria que ha sido intimidada y burlada por su discapacidad: los dedos de una mano no se desarrollaron normalmente.

Debido a esta discapacidad, Esther no quería ir a la escuela. Ella siempre cubría su mano con un paño, trataba de no ser notada y no participaba ni levantaba la mano para responder una pregunta. Tenía miedo de que los niños y maestros se burlaran de su mano, al punto que muchas veces se escondía o se aislaba. Sus padres también estaban preocupados de que ella sería el blanco de la intimidación y la discriminación en la escuela (“bulling”).

La madre de Esther habló con la Directora de la Escuela Mojarras y la maestra de Esther, Alejandra. “Ambas le dijimos a la niña que no había nada que temer y que íbamos a cambiar la forma en que ella se sentía con su mano”, dijo la directora Natalie. “Hablamos con los niños y les explicamos su discapacidad y les pedimos que no la discriminaran o se burlaran de su mano. Los alumnos respondieron positivamente, son niños inteligentes y entendieron el problema”.

Los profesores pasaron mucho tiempo aconsejando a Esther y reforzando su autoestima. “Era una niña muy tímida y muy aislada en el aula”, dijo Natalie. “Pero en el transcurso del año pasado comenzó a relajarse y un día levantó la mano para participar. Qué sorpresa tan maravillosa fue para todos ver que Esther había levantado la mano que tenía problemas, pero que para ella ya no era problema.” Poco después fue la primera en decir que quería participar en un baile que estaba organizando la escuela. Esther bailó sin cubrir su mano y todos los padres y alumnos disfrutaron de verla participar.

“Ayudar a niñas y jóvenes, como Esther, nos llena de gran alegría”, dijo Bernardo Roehrs, director corporativo de AgroAmérica, “Es de gran satisfacción poder apoyar y ayudar a las niñas a superar cualquier problema que pueda crear timidez o vergüenza. A través de la metodología utilizada en la Escuela Mojarras de AgroAmérica, promovemos los valores y desarrollamos el autoestima para que los alumnos se conviertan en niños sin prejuicios y puedan asistir a la escuela sin ningún temor a la burla, intimidación o discriminación.”

La madre de Esther nos comentó que había querido llevar a su hija a otro país para operar  la mano. La directora de la escuela le aconsejó que primero hablara con Esther y descubriera cómo se sentía al respecto. La reacción de Esther fue de preocupación por faltar a clases y luego dijo que no quería que le operaran la mano, ya que todos la aceptaban como era y nadie se burlaba, ni la molestaba más. Ella tiene una actitud positiva ahora y siente que es una chica especial. “Esta es la forma en que Dios me hizo y así es como quiero ser”, dijo Esther.

“Ayudar a niñas y jóvenes que enfrentan dificultades culturales y físicas es solo un aspecto de la educación que reciben los hijos de nuestros trabajadores en la escuela Mojarras,” agregó Roehrs.