El paro de labores en fincas de Agroamérica ha disminuido en un 20% como resultado de un programa implementado para construir confianza y diálogo entre trabajadores, sindicato y gerencia de la empresa.

El sector bananero de Guatemala abunda en relaciones conflictivas entre el sector privado y los trabajadores, herencia inherente del sector y también de la guerra civil que asoló al país -una de las más brutales y extensas en la historia moderna del continente americano-.

Una mejor comunicación y un diálogo constructivo entre los administradores de las fincas, los trabajadores y los sindicatos pueden contribuir a disminuir la desconfianza entre ellos y brindar resultados positivos. AgroAmérica, una de las empresas agroindustriales más grandes de Guatemala que emplea a más 8000 trabajadores, reconoció estos beneficios potenciales y trabajó un proyecto con BSR y CentraRSE a fin de lograr un diálogo más constructivo en dos de sus fincas bananeras.

El equipo del proyecto puso en práctica una serie de talleres a fin de demostrar los beneficios que brinda la colaboración y para fortalecer las habilidades de comunicación de los participantes; para ello, creó una plataforma de aprendizaje y comunicación para los administradores de las fincas, los trabajadores y los representantes sindicales. El equipo del proyecto también elaboró varias recomendaciones sobre la aplicación de mecanismos formales de comunicación para las fincas.

Si bien el determinar la influencia directa del proyecto en las mejoras obtenidas en las fincas resulta difícil, es concreto que este ha generado una serie de resultados en el corto plazo, entre los que se incluyen los siguientes:

1 Creación de nuevos mecanismos formales de comunicación;
2 Más capacitación para los mandos medios;
3 Un mejor diálogo y mejores relaciones entre los gerentes y los trabajadores;
4 Desarrollo de aptitudes profesionales para trabajadores y gerentes;
5 Mejor actitud de la gerencia hacia las relaciones con los trabajadores, que potencialmente ha reducido los períodos de huelga.

A pesar de estos resultados en el corto plazo, el equipo del proyecto y la compañía no lograron que los trabajadores dieran su respaldo mayoritario al proyecto ya que a través del sindicato votaron que no querían participar en el último taller del proyecto.

No obstante ello, si AgroAmerica sigue permitiendo que sus trabajadores se expresen, la compañía no solo puede mejorar la vida de estos últimos, sino que también puede incrementar la productividad, obtener mayor acceso a los mercados e influir en las prácticas del sector bananero del país al demostrar los beneficios comerciales que pueden derivarse de mejorar el diálogo y las relaciones con los trabajadores.

Es probable esperar que, en el caso de las empresas que procuran duplicar estos esfuerzos en entornos sociales conflictivos y complejos, se necesiten interacciones continuas in situ para lograr resultados positivos. Además, el lograr la participación de públicos interesados externos para obtener el respaldo interno de los trabajadores a estas iniciativas puede resultar fundamental para que tengan éxito. Las compañías deberían considerar también la posibilidad de que otros facilitadores de proyectos u organizaciones, externos a la empresa, pero que participan activamente en los cambios laborales, ayuden en la implementación de proyectos similares.

Oportunidad

La conflictiva historia de Guatemala ha hecho del diálogo entre empresas, trabajadores y sindicatos un desafío. A pesar de los acuerdos de paz firmados en 1996, aún persisten las divisiones sociales, legado de la guerra civil que tuvo lugar en el país y que se ve alimentado por la corrupción, el delito y la existencia de instituciones del estado débiles.

Esta perspectiva histórica se ha tornado más compleja en razón de la falta de aplicación en el país de las leyes de libertad de asociación y negociación colectiva que, conforme a un informe sobre derechos humanos elaborado por el US Department of State del año 2009, “seguían siendo débiles e ineficaces”. Según el informe, los delitos contra los líderes sindicales siguen en su mayoría sin investigarse, lo cual alimenta el conflicto entre los trabajadores y los patronos.1 El ejemplo más reciente es una demanda en el fuero laboral presentada contra Guatemala en el marco de las disposiciones del acuerdo DR-CAFTA y el subsiguiente pedido del gobierno de los EE. UU. de realizar una consulta con el gobierno guatemalteco respecto de estas cuestiones, hecho que transforma a esta en la primera ocasión en que los Estados Unidos adoptan una medida de esta naturaleza en virtud de un tratado comercial (para más detalles, remitirse a la información consignada en la barra lateral). Esta falta de aplicación de las leyes laborales tiene un efecto negativo en el buen nombre de las empresas guatemaltecas en los mercados internacionales.